Canciones para después de una crisis... : ¡apaga y vámonos!

Hoy me han llamado de una papelería-kiosko de Prensa, de Pontevedra, para despedirse porque... cierran. Agradecí mucho la tan infrecuente como muy buena educación de las propietarias del que muy malamente era negocio. Vender periódicos y revistas ya hace tiempo que dejó de ser siquiera un mínimo negocio. La crisis acabó con buena parte de los lectores y... tras la crisis no han vuelto. Así, poco a poco, lo que en el argot llamamos "el papel" (los medios impresos)... se va muriendo. Tanto que cada vez hay menos sitios donde comprar periódicos. En la zona de mi calle, en Vigo, es complicado realmente... fueron poco a poco cerrando los puntos de venta. Y ahora, para coger el periòdico, has de ir un buen trecho hasta llegar a uno de los sobrevivientes puntos de venta, donde -a poco que no madrugues- de determinadas cabeceras ya no quedan ejemplares, pues a la venta ponen muy pocos. Triste final... entre todos la mataron y ella sola se murió. Pero no es culpa de los kiosqueros, en modo alguno. Ellos, por una miseria de céntimos, bastante han hecho con ofrecer la Prensa cada día de Dios. Distribuidoras y editoras han hecho demasiada labor negativa durante años y a poco que el dinero suelto escaseó en el bolsillo del viandante, crisis por medio, aquello se fue al carajo...
En el paisaje de los retratos para después de una crisis, está lo que algunos llaman la salida de la crisis, interpretada como el derecho a cobrarte en Cangas 2 euros por una coca-cola tomada en la barra de un bar de medio pelo o de segunda; o por el casero para subir brutalmente el alquiler de un bajo, ignorando desde el desprecio que la parafarmacia que en el se aloja malamente sobrevive a tanta competencia desleal; o que el kiosko que en el bajo habita no da para más... 
El dueño del bajo no es un afectado por la crisis. La de la parafarmacia, o la del kiosko, si lo son, porque en la crisis y después de la crisis, no han levantado cabeza con las ventas de los productos que a diario ofrecen. 
No se lee un carajo, que diría el otro. Pero ni en la pantalla leen, que eso lo tienen para enviar la fotito guay al amigo, líbreles Dios de ponerse a leer a conciencia un diario en el soporte electrónico; ya no digamos "en papel"... Eso es para imbéciles como este que firma, que nos da por estar al día. ¿Cuántos estamos al día?... ¡Ay, qué sociedad esta, donde los ricos ahora son más ricos mientras las filas de los pobres se han engrosado tras la crisis!. 
Pondré atención a ver qué negocio se instala donde estaba aquella parafarmacia en Vigo y este kiosko en Pontevedra. Y ya les contaré lo que duran. Eso sí, el casero o dueño del bajo, creerá que ha hecho buen negocio echando a los anteriores a base de subirles la renta. Veremos cuánto le dura "el buen negocio", si es que el bajo pronto se alquila... - EUGÉNIO EIROA


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