Perfiles de la actualidad. José Luis Torrado : le negaron como a Jesucristo... pero el Tiempo acabó por convertirle en eterno e irrepetible

José Luis Torrado, agradeciendo el homenaje
300 personas llenaron el otro día, el teatro Principal, en Pontevedra, para hacer un acto de justicia para con José Luis Torrado Casal, popularmente conocido por "O Bruxo", una leyenda viva del Deporte en España. Con la disculpa de entregarle un galardón -más que merecido- del Comité Olímpico Español, Torrado recibió el cariño y homenaje de quienes allí estaban presentes, de lo que cabe decir que no eran todos los que son, aunque si eran todos los que estaban. Faltaban muchísimos, obviamente; entre ellos este humilde periodista, que bien podríamos dar fe de lo merecido que Torrado tenía este homenaje y tendría mil homenajes más que se le hicieran.
En cualquier caso, bien está que los homenajes sean en Vida. Así debería de ser siempre. Y este de Pontevedra a Torrado, pontevedrés de adopción, ferrolano (de Mugardos) de nacimiento, lucense del alma, gallego por los cuatro costados y español de profundo orgullo... este homenaje no solamente es muy merecido, sino muy oportuno.
Torrado ha vivido una muy intensa vida, siempre relacionada con el Deporte -aunque no solamente-. Incapaz de decir no a nadie, Torrado consagró su vida al servicio de los demás, desde algo que iba mucho más allá de ser un masajista excepcional, un recuperador extraordinario, un preparador físico fuera de lo común... Y es que Torrado fue siempre mucho más que eso; en su persona se encerraron tal cóctel de virtudes que Dios le dio, que tratar con el, en cualquier momento, fue suerte inmensa para quien de el necesitase : fuese un equipo deportivo, un deportista lesionado, o un vecino al que dieron por desahuciado supuestamente sabios médicos. Torrado ha sido, toda su vida, el salvavidas de muchos que, en tiempo récord, precisaban soluciones a las que -otros- solamente podían encaminar por métodos y caminos mucho más lentos y complejos.
Perseguido en un sin fin de ocasiones por fundamentalistas estúpidos que, en vez de reconocerle su excepcionalidad, intentaban atarle de pies y manos para que no pudiese seguir ofreciendo las magníficas soluciones que ofrecía; Torrado supo muchas veces poner la otra mejilla, no tener en cuenta agravios tan ostensibles, superar tantas adversidades y seguir su camino, el que tras décadas y décadas le ha llevado a ser un personaje "eterno" e "irrepetible" como con tanto acierto se le calificó en el acto público de este homenaje del pasado sábado, en el viejo teatro pontevedrés.
Los años van pasando, inevitablemente, para todos. Un día José Luis Torrado ya no estará. Como nosotros no estaremos. Nada es eterno en cuanto a presencia física. Pero aquellos personajes que han logrado hacer a la Sociedad, en este caso especialmente la deportiva, tanto bien; aquellos que nos han marcado tanto, por lo mucho tan grandioso que vimos y supimos que protagonizaban, esos... jamás morirán; porque su leyenda se agigantará con el paso del tiempo; porque su obra permanecerá siempre, pues en el camino quedarán mil testimonios que habrán dado fe de su grandeza.
José Luis Torrado Casal, "O Bruxo" Torrado, al que un dia vi trabajar en El Ferrol, en la fase inicial de un Mundial de Baloncesto, con la lesionada pierna del fabuloso jugador Kurtinaitis -un triplista como poquísimos en el Mundo-. Aquel Torrado salvó a la selección de la URSS que daba por imposible recuperar al jugador para la fase final del Mundial. Son cientos y cientos de casos como ese, donde este increíble autodidacta obró lo que algunos creen casi milagros, mientras el considera que hay solamente "sentido común". "Yo me he dedicado de lleno a la recuperación de rotura de fibras, tendinitis, y estas lesiones se curan en una semana. Es vergonzoso que ahora los jugadores de fútbol se pasen casi dos meses sin competir por estas cosas", indicó siempre este fabuloso naturópata al que muchos cobardes -que acudieron a su consultorio por la puerta de atrás- le dieron la espalda tras haberse beneficiado con sus tratamientos. Con todo, después de una vida plagada de éxitos inolvidables, bien puede presumir de haber hecho lo que otros no hicieron, o no supieron hacer : "los jugadores de la selección española de baloncesto que quedó campeona del Mundo en 2006 y fue plata en la Olimpiada de China se recuperaron casi todos con mis hierbas. Pero eso a muchos médicos y recuperadores les duele, les fastidia, por eso me ponían siempre todas las zancadillas que podían", recordó más de una vez.
Torrado es el brillante ejemplo de tenacidad, del empeño, del servicio a los demás; del desinterés con que tantas y tantas veces ha prestado sus servicios; el ejemplo de quien rechazó contratos ventajosísimos en el extranjero por seguir donde estaba.
"En China, que es la madre de la medicina natural, descubrí las virtudes de las hierbas regenerativas y sus propiedades anti-inflamatorias; y en México conocí la papaína, el aceite de papaya...", me explicaba hace años en una deliciosa tarde que pasamos conversando en su despacho del barrio pontevedrés de Compolongo. "La verdad es que el sobrenombre de O Bruxo me ha perjudicado muchísimo, porque en cierta forma me han encasillado y yo no rezo ni hago brujerías. Estuve en siete Juegos Olímpicos más de 30 campeonatos del mundo... Lo de O Bruxo, ese apelativo, me lo puso el grandioso jugador de baloncesto Emiliano Rodríguez en una entrevista que le hicieron. Tenía una lesión que le impedía jugar, lo pusieron en mis manos, lo recuperé y contra todo pronóstico pudo ir a la Olimpiada. Yo no inventé nada, llevo mucho más de medio siglo recuperando a deportistas, duela a quien le duela", sentenciaba entonces.
Ahora, con algunos años más, a José Luis Torrado le han vuelto a dar otro homenaje. Poco para los cientos de homenajes que merecería. Pero que un Comité Olímpico Español reconozca a este gran hombre, aunque sea ahora, al final de una vida, solemnemente, es importante. Nunca es tarde... ciertamente; aunque sea muy de lamentar ¡cuántos cobardes, durante años, solamente hablaban de Torrado en voz baja!, increíblemente avergonzados de haber tratado -sin embargo, para su bien- con el. Pero la Vida es así. Y así son muchas personas. Infelizmente.
EUGÉNIO EIROA


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