1 jul. 2018

La subdelegada del Gobierno recuerda a su padre y los amigos de su padre recordamos al inolvidable Amador Larriba

Rías Baixas TRIBUNA, por Eugénio Eiroa.
No conozco personalmente a la nueva gobernadora civil de la provincia (ahora a ese cargo se le llama Subdelegada del Gobierno de España). Maica Larriba acaba de ser nombrada este día 28 que queda atrás. Pero sí se muy bien de quien es hija y de quien es hermana (el excelente médico y mejor persona Antonio Larriba). Y con semejantes avales, buena persona tiene que ser Maica y buen cargo público ha de resultar.
Maica Larriba, la subdelegada del Gobierno en la provincia de Pontevedra recordó horas atrás, con esto de su nombramiento y las emociones propias del asunto, a su padre : Amador Larriba Nieto. Ha hecho bien recordándole, como hoy subraya el buen periodista José Teo Andrés, en el Atlántico Diario. Ha hecho bien Maica Larriba recordando a quien recordó ("quem nâo sente, nâo é filho de boa gente", dicen los hermanos portugueses. Y Maica, lo primero que ha hecho en esta hora, ha sido recordar a sus padres).
Sobre Maica, de momento, vale la entrevista que hoy le hace Teo Andrés (pulsar aquí). Tiempo habrá para hablar de ella, ahora que salta a un primer plano de la actualidad, tras tiempo de valiosos servicios en la estructura interna del PSOE pontevedrés. Pero ya que la nueva subdelegada del Gobierno recordó a su padre, déjenme que este domingo recuerde, con ella, a Amador Larriba (q.e.p.d.) que fue toda una institución en Pontevedra.
Periodista de vocación profunda, Amador integró aquel heróico plantel que resucitó el Diario de Pontevedra, en forma de Cooperativa de Producción; y en el caserón de la calle Secundino Esperón hicieron posible un producto digno y de enorme servicio durante décadas para una ciudad como Pontevedra. "El Diario" de entonces era "El Diario" que llegó a valer su precio de portada, aunque solo fuese -para algunos- por leer aquellos titulares tan especiales, tan únicos, que en primera página se instalaban de la mano del director Pedro Antonio Rivas Fontenla ("Pedrito Rivas", ¡qué carajo!). "El Diario" se asentaba sobre la figura de Pedrito Rivas, pero también sobre dos o tres pilares fundamentales más... uno de ellos era Amador Larriba, un redactor-jefe, especializado más que en Deportes (que lo era) en el Pontevedra CF, "su" Pontevedra del alma. Amador se ocupaba de los Deportes pero también de un sin fin de cosas más en "El Diario" : hasta llegó a inventar un suplemento del Motor que luego imitaron otras publicaciones locales y regionales por España adelante.
Era Amador, osado, atrevido (en el Periodismo) y orgulloso de lo que hacía (y tenía razones para ello). Pero era, sobre todo, buena persona; muy buena persona. Cuando le conocí -ya tarde en su larga vida profesional- aún desempeñaba en "El Diario". Le conté los planes que teníamos dos o tres más o menos jóvenes de entonces, para fundar la Unión de Periodistas de Pontevedra. "¡Cuenta conmigo!", me dijo con aquella su peculiar voz firme de siempre. Aquel cuenta conmigo se transformó luego en un activismo en favor de la Unión de Periodistas que irradiaba entusiasmo por todas partes : Amador movilizó y afilió a todos los de "El Diario" : desde el director Pedro a su inseparable redactor de Deportes, "Observador". Amador era así : allá donde se comprometiese, iba hasta el fin del Mundo. Por eso se hacía querer. Tenía una amistad entrañable con el que fue presidente del Pontevedra, también inolvidable amigo, Eulogio Vázquez Pereira. Aunque el compromiso de Amador con el Pontevedra CF fuese mucho más allá de la amistad con Eulogio.
Amador Larriba Nieto, con el devenir de los años, era una institución en Pontevedra. Y así lo fue hasta que Dios se lo llevó. Ha sido, este domingo de tormenta y alguna lluvia, un placer -pleno de sensaciones del pasado- leer que su hija Maica le recuerda en un momento para ella tan emotivo como el acceso al cargo que pasa a desempeñar.
Al margen de que en la hemeroteca de "El Diario" y otras, quedan tantas y tantas crónicas firmadas por Amador Larriba y por el pseudónimo que a veces utilizaba; en los que fuimos sus amigos quedó y quedará para siempre, el testimonio de aquella bonhomía, aquel sentido de la amistad y del compromiso personal que como ejemplo Amador nos dejó como legado y ejemplo. Por eso hoy, inevitablemente, le recordamos. Más todavía, cuando su hija ha sabido recordarle, como siempre también han recordado a su padre los varios hermanos que son.
Mucha suerte y muchos aciertos cabe desear a Maica Larriba, "la hija de Amador Larriba" (ella sadrá perdonarnos la licencia), como muchos entrados en años en Pontevedra le dirán. Inevitablemente. Pero eso no es malo; todo lo contrario, estimada Maica.

Maica Larriba, hoy, en el Atlàntico Diario (con la debida venia)

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