22 abr. 2018

Los aficionados del Sevilla frustran la pitada al himno de España a cargo de los separatistas, en la final de Copa.

22-4-18. Más banderas de España que nunca. El factor ‘procés’ ha tenido la reacción inversa y la respuesta de los aficionados del Sevilla y muchos del Barcelona, no ha sido otra que la de portar la bandera nacional a la final de Copa. Se esperaba del momento de que el himno de España sonara por la megafonía del Wanda Metropolitano en la final de la Copa del Rey. Los independentistas ubicados en el sector de los aficionados del Barcelona pitaron los acordes nacionales, pero el sonido de viento quedó opacado por los más de 20.000 aficionados andaluces, que cantaron el himno nacional y pudieron con el intento de aquelarre independentista.

Los aficionados del Sevilla frustran la pitada al himno de España a cargo de los separatistas, en la final de Copa.

Una tarde sin incidentes en los alrededores del Wanda Metropolitano, que se estrenaba en una final, hubo esteladas y muchas banderas de España del lado sevillista. Cánticos de “Viva España” y “Yo soy español” contra los de “Independencia”. El precioso himno del Arrebato desgarró la noche primaveral madrileña. Y luego, también empezó un partido de fútbol.
Todo eso lo aguantó el estoicismo de Felipe VI en el palco. En esta ocasión, bastante solo. Sin la Reina Letizia. Sin Puigdemont como el año pasado. Pero también sin Ada Colau ni Manuela Carmena, alcaldesas de Barcelona y Madrid. Ni Cristina Cifuentes. Por no estar, no estaba ni el presidente de la Federación (RFEF). Entre otras razones, porque no lo hay, a la espera de las elecciones. Acudió Marcelino Maté, presidente de la gestora. Sí acompañaron al monarca Juan Ignacio Zoido, ministro del Interior, María Dolores de Cospedal, de Defensa, e Íñigo Méndez de Vigo, de Cultura y Deportes; y Albert Rivera, líder de Ciudadanos. También Susana Díaz, presidenta de Andalucía y Juan Espadas, alcalde de Sevilla. Y José Ramón Lete, presidente del CSD, y Alejandro Blanco, del COE, cuenta El Mundo.
En los aledaños del Wanda Metropolitano, las horas previas a la final de Copa se respiraba ambiente de fútbol. Las aficiones, bien separadas en sus fan zone. El único altercado se produjo cuando un autobús de hinchas sevillistas fue apedreado al pasar cerca de la zona azulgrana. Alguna luna rota, pero ningún daño personal.
Entre los culés, muchos llegados de provincias, peñas de Extremadura, Andalucía o Castilla La Mancha. Y mucha bandera española entre ellos, con más ganas de reivindicar su singular situación que otros años. Dentro del estadio se pudieron ver esteladas y también alguna bandera de apoyo a los políticos presos, pidiendo su libertad. Pocas camisetas amarillas.


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