26 abr. 2018

¿Es o no es una merienda de negros lo de En Marea?

26/4/2018. ¡Qué merienda de negros lo de En Marea!. Que si el pobre Villares deja de ser el jefe del principal grupo de la Oposición, que si ya no es así porque pacto con uno que no quería saber nada del Parlamento, que sea diputado pero que no lo sea; que si la Quinteiro no dimite ni aunque la empujen; que si con la maniobra a la que se presta el de Pontevedra, pondrán nerviosa a la diputada Quinteiro; que si los de Podemos dicen que en las próximas autonómicas no les pillan con acuerdos que ahora tienen a Quinteiro contra las piedras... El ciudadano de la calle, es imposible que comprenda algo de semejante merienda de negros en que está inmersa la formación, grupo parlamentario de En Marea, en el Parlamento de Galicia.
Si echa mano a un periòdico de hoy, el de a pie podrá leer : "Xoán Hermida, número seis de En Marea por la provincia de Pontevedra, que debería sustituir a Juan Merlo en su escaño en el Parlamento de Galicia, llevaba días sin responder al requerimiento de la junta electoral para que tomara posesión de su acta, aunque tras el incidente que tuvo con la Policía Local de Pontevedra ya había adelantado que renunciaba a ella. Sin embargo, tampoco manifestó oficialmente su dimisión voluntaria, a la espera de que se resolviese el caso Quinteiro, ya que, fiel a la postura oficial de En Marea, se postuló a favor de la marcha de la diputada de la sección anticapitalista de Podemos. Pero esa dilación iba a tener sus consecuencias: si no se pronunciaba, en las horas siguientes la Mesa del Parlamento acordaría su inclusión en el grupo mixto. Para evitar que En Marea se quedase con 13 diputados y perdiese así su condición de primera fuerza política en la oposición, pero también para presionar a Paula Quinteiro, acordó con Luís Villares que tomaría posesión del escaño, pero solo de forma provisional..." (La Voz de Galicia).
¿Es o no es una merienda de negros lo de En Marea?. Es imposible que alguien de la calle pueda entender semejante galimatías. Trapallada tras trapallada. - JUAN de la OLIVA


Luis Villares

Páginas